• El reconocimiento de la imagen corporal genera un sistema de retroalimentación: positivo-informativo-correctivo de quién somos, cómo nos vemos, y qué elementos podemos utilizar en la mejoría de nuestro esquema corporal.


  • Se realiza un diagnóstico kinésico valorando los trastornos posturales. A partir de toda la información que recabamos, elaboramos un plan que incluye la corrección a través de posturas predeterminadas: balance, equilibrio, propiocepción, etc.